Lo que soy debajo.

Debajo soy más simple.
Más callada.
Más directa de lo que parece.

Soy alguien que observa antes de hablar.
Que escucha el ritmo de las cosas.
Que se queda con lo que otros pasan por alto.

Hace treinta y cinco años dejé el país donde nací
y vine al país que elegí.
No fue un salto: fue una decisión que me abrió y me quebró a la vez.
Ese movimiento me partió y me armó de nuevo.
Todavía lo llevo debajo.

Soy madre.
Eso también me sostiene.
No como un título, sino como una forma de mirar.
Como una raíz que no se rompe.

Trabajo.
Y otras veces no.
He pasado por el paro más veces de las que hubiera querido.
He luchado contra esa inestabilidad, contra ese borde que se abre bajo los pies.
Sé lo que es empezar de cero, volver a insistir.
Sé lo que es mantenerse en pie cuando todo tiembla.

Escribo porque ahí encuentro una manera de estar.
Una forma de ordenar lo que no sé decir en voz alta.
Una forma de no perderme.

Debajo no hay misterio:
hay una mujer que insiste, que cae y vuelve a empezar.
Que mira de frente.
Que no se acomoda.
Que escribe para no olvidarse de sí misma.

Esto es lo que soy debajo:
una mezcla de fuerza y fragilidad,
de historia y presente,
de viaje y regreso,
de trabajo y vacío,
de silencio y palabra.

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© Luz M. R. Casas
Todos los derechos reservados

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Este es el cuaderno abierto de mi escritura: un lugar donde se reúnen notas y pensamientos que dialogan entre sí.
Entra, hazlo despacio. Cada texto tiene su propio pulso y su manera de abrir un espacio.